El verano, la época propicia para la deshidratación

Le 10 July 2017

El verano y el sol están de vuelta, ¡qué alegría! Sin embargo, hay que llevar cuidado con la otra cara de la moneda: ¡la deshidratación nos acecha! Si tomamos algunas precauciones, podemos evitar disgustos.

¿Qué es la deshidratación?

La deshidratación es la falta de agua como consecuencia de un desequilibrio entre el aporte y la pérdida. El agua representa el 65 % del peso de un ser humano, por lo que es el componente principal del organismo. Cada día perdemos entre 2 y 2,5 litros de agua a través de la orina, las heces y el vapor de agua que expulsamos al exhalar. Y, cuando hace calor, ¡sudamos! El sudor es una pérdida de agua adicional que puede hacer que perdamos hasta 1 litro más de agua al día. Ingerimos agua a través de las bebidas y de los alimentos que consumimos. Y, como es lógico, si absorbemos menos agua de la que perdemos, en seguida comenzamos a deshidratarnos.

La primera señal es la sed. Pero, desafortunadamente, no todo el mundo se da cuenta de que tiene sed (personas mayores) o le presta atención (los deportistas ocasionales). Entonces empiezan a aparecer distintos síntomas de gravedad creciente: cansancio, calambres, fiebre, pulso acelerado, mareos, tensión arterial baja, falta de atención, confusión mental, insuficiencia renal, estado de coma y muerte.

¿Cómo sobrevivir?

Beber, beber y beber. Con una regla de oro: no hay que esperar a tener sed para beber.

El agua es, sin lugar a dudas, la bebida a la que hay que dar preferencia a la hora de hidratarse. Regenera nuestras células y permite la circulación de la sangre. Aunque cada persona tiene unas necesidades específicas en relación con el agua, se aconseja beber una botella grande de agua mineral (al menos un litro y medio) al día. En concreto, el equivalente a unos 8 vasos de agua. Y, con calor intenso, hay que obligarse a beber un poco más.

Vale, hay que reconocer que es un rollo tener que beber agua todo el día. Una primera alternativa puede ser añadir todas las frutas que tengamos a mano (limón, frambuesa, kiwi, fresa, naranja sanguina...) a nuestro vaso de agua. Es muy fácil de hacer, beneficiosa para la salud, agradable al paladar, barata y la tendencia del momento: ¡el agua detox!

¿Por qué no disfrutar de un Frosé, otra de las bebidas estrella del verano elaborada con vino rosado y frambuesas? Pues no. Lo sentimos, pero no es la mejor idea para hidratarse, como tampoco lo es cualquier otra bebida alcohólica. El alcohol produce una hormona que expulsa el agua y al final hace que el cuerpo se deshidrate. Asimismo, en verano se aconseja evitar el café, el té y la gaseosa, ya que también favorecen la eliminación de agua del organismo. 

Podemos optar por bebidas aromatizadas como el agua de coco, compuesta por más de un 90 % de agua... y azúcar, vitaminas, minerales, aminoácidos, fitohormonas, etc. ¡Una auténtica fuente de sustancias beneficiosas para nuestro organismo! Y algo todavía más original: el agua de cactus, que es también una verdadera maravilla para la piel. Además, se pueden comprar un montón de aromatizantes o edulcorantes al gusto para el agua sin gas.

Por último, es importante recordar que la hidratación también está relacionada con la alimentación. Los alimentos más recomendados son las frutas y verduras ricas en agua: sandía, melocotón, nectarina, cereza, melón, etc.

Pues bien, con estos pequeños aunque valiosos consejos ¡ya podemos disfrutar del verano sin incidentes! 

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